Nos cae la mañana.
Los horizontes de la noche se estrellan contra el sol y otras luces encendidas.
La presentadora maquillada
repite maquillada
la misma noticia maquillada.
Nadie le cree.
Todos necesitamos creerla para ubicar la realidad y seguir agrandando la herida que nos aleja de nosotros mismos.
Hacia la noche.
Una nueva noche donde mirar ciegos las farolas sonoras, hasta que otra mañana probable se desparrame y nos desarme.
domingo, agosto 31, 2008
lunes, agosto 25, 2008
Pantalones cortos
Admiro a quienes se esfuerzan para alejar las preocupaciones de la vida de los niños, haciendo posible que dediquen horas y horas a jugar.
Yo disfruté en mi infancia de muchas de aquellas horas, que fueron llenando una hucha de la que he ido gastando cuando la vida se ha puesto fea.
Lo curioso es que me cuesta recordar en qué consistieron exactamente aquellos espacios de tiempo llenos de felicidad, como si para que siguieran beneficiándome debieran permanecer velados, lejos de mi voracidad analítica.
Paso y repaso por las calles de mi ciudad “en busca del tiempo ganado” y me cruzo a menudo con la imagen de mi mismo con pantalones cortos, pateando sin parar una cajetilla de Ducados, persiguiendo a las palomas de la Plaza del Pilar, disfrutando y pringándome con un helado Italiano, trepando por el kiosco de la música de la Plaza de los Sitios o acarreando feliz, el último día de curso, los libros heredados de mi hermano mayor.
¿Cuántos miles de minutos jugando con balón, pelota o cualquier otro objeto, o lo que es mejor, con la imaginación? ¿Cuántos días enteros, de la mañana a la noche, sin dejar apenas de jugar? Incontables, indescriptibles, irrecordables.
De verdad que la vida es dura. Y seguramente yo he tenido suerte, mucha suerte. Sobre todo por conservar puesta esa coraza, tejida de juegos felices.
Y por seguir llevando pantalones cortos.
Yo disfruté en mi infancia de muchas de aquellas horas, que fueron llenando una hucha de la que he ido gastando cuando la vida se ha puesto fea.
Lo curioso es que me cuesta recordar en qué consistieron exactamente aquellos espacios de tiempo llenos de felicidad, como si para que siguieran beneficiándome debieran permanecer velados, lejos de mi voracidad analítica.
Paso y repaso por las calles de mi ciudad “en busca del tiempo ganado” y me cruzo a menudo con la imagen de mi mismo con pantalones cortos, pateando sin parar una cajetilla de Ducados, persiguiendo a las palomas de la Plaza del Pilar, disfrutando y pringándome con un helado Italiano, trepando por el kiosco de la música de la Plaza de los Sitios o acarreando feliz, el último día de curso, los libros heredados de mi hermano mayor.
¿Cuántos miles de minutos jugando con balón, pelota o cualquier otro objeto, o lo que es mejor, con la imaginación? ¿Cuántos días enteros, de la mañana a la noche, sin dejar apenas de jugar? Incontables, indescriptibles, irrecordables.
De verdad que la vida es dura. Y seguramente yo he tenido suerte, mucha suerte. Sobre todo por conservar puesta esa coraza, tejida de juegos felices.
Y por seguir llevando pantalones cortos.
lunes, agosto 18, 2008
Chapuzón
Es verano cerrado. Aquí.
Es tiempo de mirar al infinito, de explorar la quietud, el suspenso de la noria.
Aquí, ahora, el vestido de la vida se desabrocha por el calor, se descose para seducirnos.
Y todo lo que hacemos es llevarnos la copa a los labios para beber y dejar pasar el momento, embriagados por el nimio espectáculo de ser espectadores.
No, no es verano. Al menos aquí. Al menos ahora.
Y no lo será hasta que sonriamos insatisfechos, temblorosos … y mojados.
Es tiempo de mirar al infinito, de explorar la quietud, el suspenso de la noria.
Aquí, ahora, el vestido de la vida se desabrocha por el calor, se descose para seducirnos.
Y todo lo que hacemos es llevarnos la copa a los labios para beber y dejar pasar el momento, embriagados por el nimio espectáculo de ser espectadores.
No, no es verano. Al menos aquí. Al menos ahora.
Y no lo será hasta que sonriamos insatisfechos, temblorosos … y mojados.
jueves, agosto 14, 2008
Alternativas
El pasado pasó, si es que ocurrió realmente.
El pasado pasó, si sólo permanece en la memoria.
Una parte de lo que no ocurrió invade nuestros sueños para avisarnos de que ya no pasará.
El resto espera su momento para decidir si aparece en el sueño o en la vida.
O se oculta para siempre bajo la piel.
El pasado pasó, si sólo permanece en la memoria.
Una parte de lo que no ocurrió invade nuestros sueños para avisarnos de que ya no pasará.
El resto espera su momento para decidir si aparece en el sueño o en la vida.
O se oculta para siempre bajo la piel.
domingo, agosto 10, 2008
Aun te toso
Mi definición de oxígeno es: “poder imaginarte”.
Han crecido las plantas y te han ocultado a mi vista. La variedad de sus colores, el verdor de sus olores, han sustituido (metadona de ti) la apariencia de vida.
Sin embargo, no han podido quitarme el oxígeno.
La prueba es que respiro con dificultad.
Han crecido las plantas y te han ocultado a mi vista. La variedad de sus colores, el verdor de sus olores, han sustituido (metadona de ti) la apariencia de vida.
Sin embargo, no han podido quitarme el oxígeno.
La prueba es que respiro con dificultad.
miércoles, agosto 06, 2008
Fugitivo
Me molesta y me gusta a la vez, no poder concentrarme en la lectura cuando el texto que leo me provoca vivir. Hay ocasiones en que tengo que dejar de hacerlo y salir a la calle a dar rienda suelta.
Pero desde el otro lado, cuando escribo, suelo olvidar que mis letras no valen nada si sólo pueden contemplarse por los sentidos, analizarse con el criterio o recrearse con la imaginación.
Y no quisiera poner en segundo término la facultad de las palabras para formar flujos sobre los que navegar, discurrir, soñar y vivir; o minimizar su compromiso con lo inaprensible, con lo fugitivo (que es lo que "permanece y dura", según Quevedo), con la verdad de lo volátil.
Ojala, lector, te olvides inmediatamente de lo que viste en entresiestas y disfrutes más de la vida… después de leerme.
Pero desde el otro lado, cuando escribo, suelo olvidar que mis letras no valen nada si sólo pueden contemplarse por los sentidos, analizarse con el criterio o recrearse con la imaginación.
Y no quisiera poner en segundo término la facultad de las palabras para formar flujos sobre los que navegar, discurrir, soñar y vivir; o minimizar su compromiso con lo inaprensible, con lo fugitivo (que es lo que "permanece y dura", según Quevedo), con la verdad de lo volátil.
Ojala, lector, te olvides inmediatamente de lo que viste en entresiestas y disfrutes más de la vida… después de leerme.
miércoles, julio 30, 2008
Caìda
La dureza del suelo no admite metáforas.
Toda la vida ensoñándola para concluir en el suelo, en el puro y duro suelo.
La dura pureza, desapercibida entre tanta nube trascendente, tanto artificio moral, tanto andamio, se nos expresa de bruces.
Es la pura dureza, que amaga con quitarnos la vida desde su pasiva realeza.
Si valieran las metáforas, escribiría de cómo los sueños reblandecen la existencia, de la misma forma que el calor ablandó aquel chocolate (adquirido en la Trastienda Ecológica) al demorar en exceso un paseo vespertino por las calles de mi querida Zaragoza, acariciando sin prisas las piedras de sus esquinas.
Pero no, no caben las metáforas. Cuando se besa el suelo, no hay antes ni después. Ni respiro. La vida y la muerte se han fundido para hablarnos,… por si queremos escuchar.
Toda la vida ensoñándola para concluir en el suelo, en el puro y duro suelo.
La dura pureza, desapercibida entre tanta nube trascendente, tanto artificio moral, tanto andamio, se nos expresa de bruces.
Es la pura dureza, que amaga con quitarnos la vida desde su pasiva realeza.
Si valieran las metáforas, escribiría de cómo los sueños reblandecen la existencia, de la misma forma que el calor ablandó aquel chocolate (adquirido en la Trastienda Ecológica) al demorar en exceso un paseo vespertino por las calles de mi querida Zaragoza, acariciando sin prisas las piedras de sus esquinas.
Pero no, no caben las metáforas. Cuando se besa el suelo, no hay antes ni después. Ni respiro. La vida y la muerte se han fundido para hablarnos,… por si queremos escuchar.
miércoles, julio 23, 2008
Rodeando la belleza
No hay nada más explicable que lo inexplicable.
Al ascender (y descender) por la espiral de la Torre del Agua, soñé que el discurso humano gira (asciende y desciende) torneando la belleza, la belleza interior, la exterior, la belleza humana como objeto reflejado y como sujeto errante, dando vueltas alrededor de la interacción bella, de la belleza como punto de vista.
Como decía, no hay nada más explicable que lo inexplicable. Y nada más inexplicable que la belleza. Así que podemos gastar la vida en explicarla sin saber que hablamos de otra cosa.
Con los años, uno se pone de puntillas al intuir la belleza, intentando no ahuyentarla, y prosigue caminando por su propia y evidente torre del agua. Sin demasiadas explicaciones
Al ascender (y descender) por la espiral de la Torre del Agua, soñé que el discurso humano gira (asciende y desciende) torneando la belleza, la belleza interior, la exterior, la belleza humana como objeto reflejado y como sujeto errante, dando vueltas alrededor de la interacción bella, de la belleza como punto de vista.
Como decía, no hay nada más explicable que lo inexplicable. Y nada más inexplicable que la belleza. Así que podemos gastar la vida en explicarla sin saber que hablamos de otra cosa.
Con los años, uno se pone de puntillas al intuir la belleza, intentando no ahuyentarla, y prosigue caminando por su propia y evidente torre del agua. Sin demasiadas explicaciones
jueves, julio 17, 2008
Continuo
Aprendo a andar
para seguir andando,
para poder andar cuando no pueda,
para querer andar
después de muerto,
para morir al paso
y acompasar mis pasos
a tus pasos,
para vivir
y revivir mis pasos,
para volver al niño
y recrear sus pasos,
mis pasos,
para doblar mi vida
a tu paso,
para seguir seguido,
para seguirte.
Aprendo a andar
¡lo has adivinado!
para soñar
andando.
...
para seguir andando,
para poder andar cuando no pueda,
para querer andar
después de muerto,
para morir al paso
y acompasar mis pasos
a tus pasos,
para vivir
y revivir mis pasos,
para volver al niño
y recrear sus pasos,
mis pasos,
para doblar mi vida
a tu paso,
para seguir seguido,
para seguirte.
Aprendo a andar
¡lo has adivinado!
para soñar
andando.
...
lunes, julio 14, 2008
Muros
Canta Mayte Martín, “mi pena es más grande porque va por dentro”.
Yo preferiría decir, "mi sueño es más grande porque va por fuera”,
(o porque no hay fuera ni dentro).
Yo preferiría decir, "mi sueño es más grande porque va por fuera”,
(o porque no hay fuera ni dentro).
martes, julio 08, 2008
Dulce objeto
Me gusta escribir como si me construyera un lecho.
En realidad da un poco igual la forma. Lo que importa es que se ajuste a mi cuerpo, soporte mi descanso, libere mi ansia…
Que sea un lugar desde donde soñar sin esfuerzo, tras el esfuerzo.
Que sea un mundo diferente al mundo, como el mundo.
Que sea tan mío, tan exclusivo, que incluya a todos.
Un artificio tan natural que obligue a cerrar los ojos … para leerlo.
En realidad da un poco igual la forma. Lo que importa es que se ajuste a mi cuerpo, soporte mi descanso, libere mi ansia…
Que sea un lugar desde donde soñar sin esfuerzo, tras el esfuerzo.
Que sea un mundo diferente al mundo, como el mundo.
Que sea tan mío, tan exclusivo, que incluya a todos.
Un artificio tan natural que obligue a cerrar los ojos … para leerlo.
viernes, julio 04, 2008
Hoy
Como otros días, me quedo mirando por la ventana mientras mi pensamiento trota de la descripción hasta los sueños.
Pero hoy, como algunas pocas veces antes, acierto a ver la distancia entre mi y lo otro como la única posibilidad verdadera de amar.
Hoy.
Pero hoy, como algunas pocas veces antes, acierto a ver la distancia entre mi y lo otro como la única posibilidad verdadera de amar.
Hoy.
jueves, julio 03, 2008
Intrasiesta 6
Se acabó la pelea. Sorda pelea con el sentido de este blog, es decir, conmigo mismo.
Apurando la resaca, me evado, por la vía del desprecio, del resbaloso infinito de la intrasiesta que me subhumaniza (o me superhumaniza) y me dispongo a volver al humano chiringuito.
Ya sin fiebre, busco por mis bolsillos las llaves del oasis que heredé de mis antepasados, con el tiempo justo de adecentarlo para recibir a los amigos. Amigos que llegan a través de sus desiertos hasta este sitio, a esta “isla entre infinitos” (tomando prestadas las palabras de Nelly Schnaith) o, como yo lo he denominado, a este ENTRESIESTAS.
Se acabó la pelea. Sorda pelea con el sentido de este blog, es decir, conmigo mismo.
Apurando la resaca, me evado, por la vía del desprecio, del resbaloso infinito de la intrasiesta que me subhumaniza (o me superhumaniza) y me dispongo a volver al humano chiringuito.
Ya sin fiebre, busco por mis bolsillos las llaves del oasis que heredé de mis antepasados, con el tiempo justo de adecentarlo para recibir a los amigos. Amigos que llegan a través de sus desiertos hasta este sitio, a esta “isla entre infinitos” (tomando prestadas las palabras de Nelly Schnaith) o, como yo lo he denominado, a este ENTRESIESTAS.
miércoles, julio 02, 2008
martes, junio 24, 2008
Intrasiesta 4
Las visiones tienen masa y gravitan describiendo recorridos, atrayendo agujeros negros, rojos y verde limón, polvo interestelar, cerebros humanos, metafísicas y chicas martini.
Dicen que son tres de subida y tres de bajada, así que pronto desconectaré el piloto automático, tomaré los mandos de esta evolución y trazaré breves naturales, una vez controlada la temperatura.
Curiosamente, el calor inquieta mi sueño y me obliga a pensar. De nuevo.
Las visiones tienen masa y gravitan describiendo recorridos, atrayendo agujeros negros, rojos y verde limón, polvo interestelar, cerebros humanos, metafísicas y chicas martini.
Dicen que son tres de subida y tres de bajada, así que pronto desconectaré el piloto automático, tomaré los mandos de esta evolución y trazaré breves naturales, una vez controlada la temperatura.
Curiosamente, el calor inquieta mi sueño y me obliga a pensar. De nuevo.
viernes, junio 20, 2008
Intrasiesta 3
Perdido en intrasiestas, alejado de los momentos de lucidez entre siestas, brujuleo atizando con palos, como ciego, sin la menor intención de encontrar la salida.
Perdido, digo, y sin embargo, me alcanzan los mimos de las estrellas, el calorcico de los (¿falsos?) llamados de las sirenas y el cachondeo externo de una inteligencia que me sobrevuela.
Hasta llego a presentir o a prepensar (dentro de las limitaciones de mi febril transposición) que si al final la casualidad o el caos reparan el GPS humano, entonces sí que estaré perdido.
Hoy por hoy, sin pensar, se me antoja que la omnisciencia es el fin.
Perdido en intrasiestas, alejado de los momentos de lucidez entre siestas, brujuleo atizando con palos, como ciego, sin la menor intención de encontrar la salida.
Perdido, digo, y sin embargo, me alcanzan los mimos de las estrellas, el calorcico de los (¿falsos?) llamados de las sirenas y el cachondeo externo de una inteligencia que me sobrevuela.
Hasta llego a presentir o a prepensar (dentro de las limitaciones de mi febril transposición) que si al final la casualidad o el caos reparan el GPS humano, entonces sí que estaré perdido.
Hoy por hoy, sin pensar, se me antoja que la omnisciencia es el fin.
sábado, junio 14, 2008
Intrasiesta 2
Estas intrasiestas son como callejuelas.
Lejos, muy lejos, de la amplia “calle melancolía” de Sabina, donde la imaginación podía componer una perspectiva.
Por el contrario, en esta callejuela, de nombre “tránsito utopía”, no se ve más allá de las propias narices. El dolor por tu ausencia me llega de ningún sitio. En la confusión de los portales, la vida (o el sueño o el recuerdo o tus ojos o la sospecha de que existieron o el alma llenando mis testículos o la lenta deconstrucción de nuestra materia gris) me embarulla con su sombra.
Estas intrasiestas son como callejuelas.
Lejos, muy lejos, de la amplia “calle melancolía” de Sabina, donde la imaginación podía componer una perspectiva.
Por el contrario, en esta callejuela, de nombre “tránsito utopía”, no se ve más allá de las propias narices. El dolor por tu ausencia me llega de ningún sitio. En la confusión de los portales, la vida (o el sueño o el recuerdo o tus ojos o la sospecha de que existieron o el alma llenando mis testículos o la lenta deconstrucción de nuestra materia gris) me embarulla con su sombra.
domingo, junio 08, 2008
Intrasiesta 1
El mar ya no me atrapa.
Me acerqué a mirar el mar para comprobar, una vez más, el poder de atracción de su misterio, la inabarcable interrogante de su horizonte, la eterna llamada de sus entrañas y sólo pude ver agua.
Tantas horas de charla amigable con el río, erosionaron los mitos donde, no hace mucho, descansaban mis espejismos y conspiraban mis enamoramientos.
Ya no puedo retener la mirada sobre lo que ahora es sólo superficie.
Sus ojos, marinos y enormes, aprovecharon mi ausencia para hundirse en busca de víctimas más interesantes.
El mar ya no me atrapa.
Me acerqué a mirar el mar para comprobar, una vez más, el poder de atracción de su misterio, la inabarcable interrogante de su horizonte, la eterna llamada de sus entrañas y sólo pude ver agua.
Tantas horas de charla amigable con el río, erosionaron los mitos donde, no hace mucho, descansaban mis espejismos y conspiraban mis enamoramientos.
Ya no puedo retener la mirada sobre lo que ahora es sólo superficie.
Sus ojos, marinos y enormes, aprovecharon mi ausencia para hundirse en busca de víctimas más interesantes.
miércoles, junio 04, 2008
Voy a aprovechar este mínimo lapso entre siestas, presiento que uno de los últimos, para lanzar este mensaje:
“Llevo casi un mes soñando que he abandonado este blog. Incluso que me he despedido. Incluso que puedo comprobarlo con sólo leer el último post, si despierto. Pero no despierto. No puedo. Quien tenía que darme el beso pasó de largo y ya sólo soy capaz de confundir las palabras a manotazos, de garabatear dormido sin explicarme, de rellenar perdido un blog llamado INTRASIESTAS.”
“Llevo casi un mes soñando que he abandonado este blog. Incluso que me he despedido. Incluso que puedo comprobarlo con sólo leer el último post, si despierto. Pero no despierto. No puedo. Quien tenía que darme el beso pasó de largo y ya sólo soy capaz de confundir las palabras a manotazos, de garabatear dormido sin explicarme, de rellenar perdido un blog llamado INTRASIESTAS.”
lunes, mayo 05, 2008
Me voy como un viento suave. Dirás que fue un sueño. Creerás haber conocido mis pensamientos. Seguirás desafiando mis palabras con tus ojos. Pero ya no va más. La luz que puedas ver, sólo existió en otro tiempo. Alguna vez hemos de reconocer la linealidad de nuestra mente, la inaccesible dimensión de la tarea humana, la inútil contumacia de llorar por nada. Ya no va más. Estas palabras me acompañarán como nubes de vapor; planearán junto a mí con la discreta ligereza de quien se compadece; me recordarán que el recreo se ha acabado, que algo tiene que empezar. Por eso me voy sin agobios. Refrescando el ambiente con mi ausencia necesaria. Sin respirar.
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